Milpa Alta y Vícam: el acoso continúa

Marcela Salas Cassani

Las obras del proyecto Arco Sur, carretera que conectaría al Distrito Federal con el estado de Puebla no han sido detenidas como dio a conocer en días pasados el diputado perredista Alejandro Sánchez Camacho, denunciaron comuneros nahuas de Villa Milpa Alta.


Sánchez Camacho, vocero de la bancada del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, declaró que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes resolvió no construir el proyecto Arco Sur debido a la “inconformidad social y la incertidumbre jurídica”.


Sin embargo, al recorrer los territorios por donde pasaría la carretera, “encontramos que en nuestros bosques están siendo talados miles de árboles, se están construyendo represas y se colocaron geoposicionadores satelitales”, dijeron a Ojarasca representantes de los comuneros de Milpa Alta.


“Vimos alrededor de 50 camiones cargados con árboles de madera desfilar por el poblado de Zoquiac”. A esto se suman los más de 70 aserraderos que se encuentran ubicados en San Salvador Cuauthenco y San Pablo Oztotepec, de donde diariamente se extraen de 30 a 50 camionetas llenas de madera viva.


Los cambios en el entorno natural que provocaría el proyecto carretero impulsado por Marcelo Ebrard ponen en riesgo de extinción a diversas especies, y podrían afectar mantos acuíferos que abastecen al Distrito Federal.


Ante la gravedad del asunto, comuneros de los pueblos nahuas de Milpa Alta “manifestamos lo que está pasando realmente en nuestros bosques y exigimos la cancelación total y definitiva de la autopista Arco Sur”.


Mientras tanto, en Vícam, Sonora, a pesar de la represión y el intento del gobierno del estado por desprestigiar su lucha y acallar su voz, la tribu yaqui continúa las acciones de resistencia pacífica contra la construcción de acueducto Independencia que pretende llevar agua de la presa del río Yaqui, El Novillo, a Hermosillo, lo que provocaría daños ecológicos en la región.


Con total impunidad y a pesar de los amparos y medidas cautelares, el gobierno panista de Guillermo Padrés sigue avanzando en la construcción del acueducto, ignorando las resoluciones dictadas por el poder judicial en las que se ordena la inmediata detención de las obras.


“El Estado de derecho es pisoteado por el gobierno, la orden judicial que impide el avance de las obras se sigue desacatando. Por ello, estamos integrando un expediente para iniciar otras acciones legales”, dijo a Ojarasca Mario Luna, autoridad tradicional de la tribu yaqui.


En contubernio con medios de comunicación, el gobierno criminaliza el movimiento de resistencia. “Se han gastado millones de pesos en campañas publicitarias que atacan a la tribu yaqui. Se transmiten spots difamatorios en radio y televisión, y han calumniado nuestra lucha pagando inserciones en periódicos con supuestos desplegados de autoridades tradicionales, con firmas falsificadas”, señaló Luna.


Desde que inició la resistencia del pueblo yaqui, fuerzas armadas han mantenido sitiado el pueblo de Vícam, dejando como saldo heridos y detenidos, entre ellos mujeres y ancianos.


En días pasados, una jueza autorizó el uso de la fuerza pública para detener las obras. “Esto representa una esperanza”, dijo Mario Luna, quien aseguró que en el ejercicio de su autonomía, la tribu yaqui llevará hasta las últimas consecuencias la defensa de sus aguas.

 

INFORMACIÓN EN:

 http://www.jornada.unam.mx/2011/10/08/oja-milpa.html