MUJERES YAQUIS

Dice un poeta indígena que la mujer Yaqui es tres veces hermosa, pero yo creo que el número tres es insignificante cuando se enumeran sus cualidades de belleza (y por supuesto, en toda belleza esta la fuerza).

 

Lo que yo creo es que es infinitamente hermosa, en cada suspiro, en cada segundo de su vida manifiesta su origen y destino; su fuerza y resistencia se nota en cada parpadeo y en el color de su piel se mezcla el color del cielo con el de la tierra, su sudor es el río yaqui, el agua que han defendido y por el que fueron perseguidas junto con sus hijas e hijos.

 

En un tiempo nefasto para la Tribu Yaqui, fueron consideradas el peor enemigo del progreso y se le mato con muchas muertes: se le deportó fuera de su tierra, se le despojo de su familia y de sus hijos, se le obligo a trabajar en las peores condiciones, se le humillo una y otra vez.

 

Por eso, la mujer Yaqui no es sólo hermosa por ser mujer, por indígena y por yaqui, es hermosa porque en ella se deposita la cultura, la herencia de lucha y valor, de dignidad y de fuerza. La mujer Yaqui camina sobre el viento, sobre el agua, sobre el fuero, sobre el sonido y sobre la noche.